Entradas

Mostrando las entradas de diciembre, 2023

Quiero querer que

Yo solo quiero que llegue esa persona que se desvele conmigo. Quiero ese silencio sensato de amorío intocable, de latidos eufóricos, el unísono de anhelos. Quiero esa persona que me acompañe frente a frente, a la espera de los pájaros que anuncian la llegada del día siguiente, del ponerse en marcha, de los que aturden fuerte. La devoción a los primeros rayos de sol. Quiero ese alguien que no comparta solo una, sino dos, tres, hasta siete u ocho tazas de té, donde las horas pasan volando, pero la mente queda en disonancia, marcando ocupado, sin saber si va muy rápido o si quedó encerrado en un bucle de murmullos de corazones retraídos. Quiero alguien dispuesto a la condena, alguien que negocie su vigilia. Quiero alguien con agallas. Quiero ese que viene y no dice nada, pero su presencia dice todo. La insistencia. Quiero el que se deleita con la taza en fantaseo de sus labios sobre los míos; porque en silencio siempre lo hago. Quiero el pensamiento impuro, el recelo y la picardía, quiero...

Tango de tinta y desvelo

En el silencio de la noche sin fin, se despiertan las sombras de mi ser, insomnio, amante cruel, eterno rincón, donde la oscuridad me envuelve con placer. Los relojes murmuran su monótono cantar, y yo, prisionero de la vigilia perpetua, navego por mares de pensamientos al azar, en la penumbra de una mente que fluctúa. Las estrellas observan mi inquieto caminar, testigos mudos de mis desvelos oscuros, mi alma danza en el abismo sin cesar, bajo la luna, reflejo de destinos futuros. Las horas se estiran como sombras en la pared, en el insomnio, mi mente es un laberinto, caminando por pasillos de sueños entrelazados, donde el dolor y la paz encuentran su tinto. En el eco de mis suspiros, la noche se ríe, un tango de desvelos y letras desgarradas, como un escritor errante, mi alma se desliza, entre los pliegues de las horas malgastadas. Oh, insomnio, amante de la pluma que fluye, en tus brazos encuentro un ahogo sombrío, en la madrugada, donde el mundo huye, mi prosa se entreteje en el lien...

Ritual de claveles

 En la penumbra del jardín secreto, donde las sombras susurran en clave, un gato negro, de ojos de misterio, descubrió el secreto de los claveles. Sus patas sigilosas, un suspiro en el rocío, se deslizó entre las flores que se alzan, y vio a alguien, en un rincón sombrío, adorar claveles, como promesas que abrazan. Los pétalos rojos, como labios apasionados, eran ofrendas en manos temblorosas, un lenguaje de amores silenciados, donde el gato observaba, entre sombras hermosas. La noche callada, el gato curioso, testigo de un ritual, un gesto sagrado, vio cómo los claveles eran un anhelo lujoso, entre manos que buscaban lo nunca revelado. El misterio del amor, tejido en espinas, entre susurros de hojas y suspiros del viento, el gato negro, en su piel de sombras divinas, descubrió la danza de un amor sediento. Y así, entre claveles que florecían secretos, el gato, testigo de un rito revelador, entendió que regalarlos no era un defecto, sino un acto sublime, un pacto de amor. En la noc...