Entradas

Mostrando las entradas con la etiqueta Escrito

El de la pierna inquieta

La pierna inquieta, el tecleado intranquilo. Ese semblante imperturbable de mirada mortífera. Cuando algo quiere, lo tiene, y no para, porque el que se detiene lo desecha, lo que no sirve no lo usa, lo que recibe lo explota. Es una máquina de pensar, decir y hacer hasta que conquista el objetivo, ese entre ceja y ceja, incrustado en sus pupilas renegridas. Hace conexiones fugaces, a la velocidad de la luz, y me entero tras su patrón veloz de orbes de derecha al centro que está intentando hacer calzar los nuevos códigos con los códigos que ya tiene y que con los nuevos códigos encuentra más códigos con los que ir actualizando su reciente código nuevo que cuestionó y reestructuró un instante antes de que yo siquiera pusiera aquí mi siguiente palabra. Demente. A veces siento que el golpeteo de la suela de su zapato incrementa en fuerza y velocidad a cada segundo, pero creo que es su errática apariencia la que me hace acelerar a ritmo de él. Mi mente no está preparada, mucho menos mi coraz...

Carta de despedida

Mi querido. Te extraño en sobremanera y sé que no puedo insistir de más para que vengas y estés conmigo. Mi egoísmo es austero y mi amor ingrato. No conozco otra forma de amar que no sea a golpes, pues perderte (inevitable) implica infinidades de heridas sobre mi piel e inagotables dolores en mi alma, sin embargo, tampoco sé tenerte y quererte; es devastador. Conozco bien que este amor es aversivo, intenso y sumamente antidemocrático, del que no duda quemar la casa cuando las cosas se salen de control... Y tú, me haces perder tan bien el control. Ahogas mi respiro y acallantas mis sentidos. Pierdo el volante con cada mirada, subo la velocidad con tus palabras y destruyo el freno con tus besos. Soy adicto a tu adrenalina y la abstinencia me mata cada segundo un poco más cuando de ti no recibo nada. Estoy doliente, lunático e insensato. Caminaría sobre agujas todo el día y toda la noche por una acción tuya, negociaría mi vida por verte fumar, reír o divagar una vez más. Cualquier transac...

Quiero querer que

Yo solo quiero que llegue esa persona que se desvele conmigo. Quiero ese silencio sensato de amorío intocable, de latidos eufóricos, el unísono de anhelos. Quiero esa persona que me acompañe frente a frente, a la espera de los pájaros que anuncian la llegada del día siguiente, del ponerse en marcha, de los que aturden fuerte. La devoción a los primeros rayos de sol. Quiero ese alguien que no comparta solo una, sino dos, tres, hasta siete u ocho tazas de té, donde las horas pasan volando, pero la mente queda en disonancia, marcando ocupado, sin saber si va muy rápido o si quedó encerrado en un bucle de murmullos de corazones retraídos. Quiero alguien dispuesto a la condena, alguien que negocie su vigilia. Quiero alguien con agallas. Quiero ese que viene y no dice nada, pero su presencia dice todo. La insistencia. Quiero el que se deleita con la taza en fantaseo de sus labios sobre los míos; porque en silencio siempre lo hago. Quiero el pensamiento impuro, el recelo y la picardía, quiero...